viernes, 14 de mayo de 2010

Decepción..




Muchas veces sentimos la necesidad de hacer algo y sin pensarlo, sin más..actuamos. Por impulso, por necesidad, por sentir esa sensación extraña desafiando al mundo, por ir de rebelde ó sin normas, porque nos sobra ó nos falta adrenalina para jugar a las sensaciones.
Siempre pensamos que vamos a cumplir, que vamos a poder estar, que no vamos a fallar. Sabemos que esas personas que siempre confiaron y confían en nosotros tienen que seguir haciéndolo. Y el vacío se abre cuando te hacen sentir una decepción...cuando te repiten que no eres eso que esperaban de tí.
Quizás la mayor parte de nosotros haya fallado alguna vez. Casi fijo que nos han decepcionado cuando más falta nos hacían, que nos han fallado cuando menos queríamos que sucediera, cuando más necesidad teníamos de sentir a ese alguien cerca....cuando ya no podíamos con nosotros y caer más de una vez era una pesada carga a la hora de levantarse. En ese momento nos sentimos infelices, solos, alejados de quienes queremos y tristes...con una angustia que invade por completo nuestro espacio vital.
Decepciones que a lo largo de la vida nunca son una ni de la misma persona. Sentimientos de angustia que nos llevan a hundirnos en nosotros mismos. Soledad multiplicada..
Pero cuando notas, cuando sientes que no llegas, cuando vés que no puedes hacer más, cuando aún así te gritan para que sigas, para que ayudes, para que dés más de tí hay un límite en el cual en ocasiones nos sentimos paralizados..Ese límite es lo que los demás verán en nosotros como decepción. Esa causa que no sabemos a qué obedece, pero que ya no nos permite saber porqué no sabemos dar más de nosotros mismos, dar lo que se nos pide a gritos.
Puedo asegurar que soy generosa en mis maneras de sentir, de estar, de expresar mis sentimientos. Y aún así..siento que a veces como me hacen a mí, fallo. Y me siento mal. Y no sé qué hacer... Y daría algo bueno porque tú que estás mal, que me llamas, que me necesitas pudieras sentirme a tu lado. Eso es lo único que sí sé. Y es lo único que me gustaría llegar a hacer, que tan solo supieras que si te hago falta sepas que puedes contar conmigo.
Creo que ya hay demasiadas decepciones....para ser una más.

Imagen de Gustavo Poblete, pintor.

martes, 4 de mayo de 2010

Sigo apostando a la vida.


Mi único tema es lo que ya no está
y mi obsesión se llama lo perdido.
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo éste cambio perpetuo
éste variar segundo trás segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.

A pesar de que se duermen mis sentidos por rutina.
A pesar de ésta apatía que bosteza enmohecida.
A pesar de muchas broncas que quedaron escondidas.
A pesar de mis fracasos, mis pecados, mis caidas.
A pesar ya de ilusiones que están por siempre dormidas,
y de fantasmas internos prendidos por mis pupilas.

A pesar de que me invento muchas veces la sonrisa.
A pesar de que me trague mis verdades, mis mentiras.
A pesar de mis defectos, de mi cólera, de mi ira,
de mis eternos miedos que desde mi alma silban,
y que viva disfrazando mis pequeñas cobardías.

A pesar de mi pasado que me espía a escondidas.
A pesar de mis angustias que rasguñan mis costillas.
A pesar de mi energía que se agota, se termina,
y del paso de los años, de mis luchas, mis heridas.

A pesar de todo eso....sigo apostando a la vida.

       Carlos Alberto Boaglio.


Creo que aunque no es mi costumbre colocar ningún tipo de escrito que no sea mío, el poema de hoy merece con creces todos mis honores. Y me sentí tan realmente identificada con él que desde el momento que cayó en mis manos lo adopté. Es....un acomodo entre mis letras.